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  • Sabiduría para la práctica
  • La Sabiduría es conocimiento aplicado
  • La sabiduría se propaga ella misma

Sabiduría para la práctica

La Sabiduría es para la práctica, no para hablar de ella continuamente. Si nos limitamos a hablar de los Maestros, los Rayos y las Jerarquías, tan sólo conseguimos descuidar nuestras obligaciones presentes.

La Sabiduría es conocimiento aplicado

Cuando el conocimiento es aplicado deviene sabiduría. Solemos obtener mucho conocimiento pero tenemos que aplicarlo en nuestra vida diaria para que se transforme en sabiduría. A través de la sabiduría experimentaremos la existencia.

La sabiduría se propaga ella misma

No tenemos que estar deseando difundir la sabiduría sin trabajarla en nosotros mismos. No hemos comprendido bien si pensamos que podemos difundir la sabiduría. La sabiduría sabe como difundirse. Sólo necesita canales.

La Rueda

Causa y Efecto

La Rueda

Todas las acciones en esta creación están interconectadas por causa y efecto. Pensamos que algo es la causa de un acontecimiento, pero ¿por qué surgió esa causa? Habrá otra causa para esa causa. Cuando buscamos la causa de un efecto, la búsqueda nos lleva a un movimiento circular. De las raíces llegamos a las ramas y de las ramas a las raíces.

Nuestras acciones generan energías que giran como en una rueda. Nunca veremos el principio completo. No hay principio ni fin, solo giro. El Señor Krishna dice en el Bhagavad Gita: «No te canses en tu búsqueda de causas y efectos». El Señor pone el ejemplo de un árbol baniano, donde las ramas se convierten en raíces y las raíces, a su vez, se convierten en ramas. La raíz es la futura rama, y la rama es la futura raíz. Entonces, ¿qué es la rama y qué es la raíz? Krishna dice: «Mira cómo gira la rueda».

La causa y el efecto forman la rueda en la creación. No hay principio ni fin, solo rotación. La creación es Su tejido, y a través de la rotación, la creación surge de Él. Los mundos existen gracias al equilibrio de la rueda y la creación vuelve a desaparecer en ella. La rueda gira dentro y fuera de la creación, existe y gira eternamente.

El Señor Krishna da un ejemplo de la rueda: nosotros contaminamos el agua al lavar, beber, orinar… Toda esta agua se destila y se purifica a través del ciclo del agua. Se absorbe en forma de nubes y vuelve a la tierra como agua purificada. Cuando el agua toca la tierra, la semilla germina y se convierte en un árbol que da frutos. El reino biológico existe gracias al ciclo del metabolismo. Y el metabolismo y otros ciclos existen gracias al ciclo del agua. El ciclo del agua existe gracias al ciclo de las estaciones. Este ciclo existe debido a la rotación de la Tierra sobre su propio eje. Su rotación alrededor del Sol la mantiene en un movimiento giratorio debido a la gravedad: el Sol atrae a la Tierra hacia sí mediante la gravedad. El Sol ama a la Tierra. La verdad de nuestro universo es que todo es amor y compasión. La rueda que gira eternamente se llama la rueda de la compasión o la rueda de la ley. Esta rueda no tiene motor, solo el placer de girar. Debido a este placer de girar, todos estamos aquí.

No hay fin de las cosas, ya que no hay principio. La gran rueda puede experimentarse eternamente. Los que se sintonizan con ella son los afortunados.

Krishna dice: «Sigue el curso de la rueda. Haz lo que ella hace». Para seguir la rueda, debemos ser creativos. La conciencia creativa proviene del Uno eterno, sin nombre y sin forma. Lo impregna y lo fundamenta todo a través de la rueda, ya sea una planta, un animal, un ser humano o un planeta. La creatividad que lo impregna todo no es más que ofrecerse al patrón eterno y, por lo tanto, continuar existiendo.

Siempre Nuevo y Nunca Antes Visto

La ley de la continuidad permite que la creación perdure y avance. La creación funciona de forma cíclica, y cada ciclo es similar al anterior, pero no igual. Las etapas y las eras siguen siendo, en general, las mismas, mientras que los detalles tienen algo que siempre es nuevo. Despertarse, pensar, actuar, comer y descansar son actividades que se repiten a diario, pero siempre de forma nueva. Cada ciclo tiene su propia frescura. Por eso, en sánscrito, la creación se llama «Navanita», es decir, recién diseñada y siempre nueva, y también «Apurva», que significa «nunca antes». Quien reconoce esta magnificencia de lo siempre nuevo en la vida cotidiana, entra en el reino del gran ritual de la creación. En esta conciencia hay alegría.

Sin embargo, la mayoría de las veces estamos ocupados con los mismos pensamientos y la misma rutina. Hacemos siempre lo mismo: cuidamos de nuestro cuerpo, nuestra alimentación, nuestra ropa, nuestra familia. Intentamos trabajar para ganarnos la vida, asegurar nuestro sustento. Predominan los pensamientos mundanos. La rutina diaria se convierte en una tarea sin vida y nos movemos en círculos como un hámster en su rueda. Esto significa que nos ponemos límites, nos movemos dentro de ellos y giramos constantemente en círculos. Nacemos, hacemos las mismas cosas y volvemos a experimentar la muerte. A lo largo de muchos nacimientos, hacemos siempre las mismas cosas. Así no hay desarrollo.

El maestro Djwhal Khul describe este movimiento circular como la ley de la economía, que condiciona a los seres a permanecer donde están en movimientos circulares. Debemos superar este movimiento circular por nosotros mismos, volviéndonos hacia pensamientos de mejor calidad que nos permitan actuar mejor. Una mejor actuación permite a su vez mejores pensamientos. Un pensamiento superior nos permite tener una visión más amplia. Podemos ver lo nuevo en la vida en lo que nos llega cada día en la misma rutina, ya que hemos desarrollado suficiente interés en ella. Hemos convertido la rutina en un ritual. El círculo se convierte así en una espiral.

Movimiento cíclico y espiral

Si queremos avanzar, nuestros viejos hábitos pueden limitarnos y frenarnos. Lo intentamos de nuevo, y una y otra vez los viejos hábitos nos alcanzan. En este punto, debemos abandonar algunos hábitos y adoptar otros nuevos que nos lleven hacia arriba. En la astrología espiritual, se denomina la inversión de la rueda en el camino del retorno.

A través del servicio, nos movemos más allá de nuestro propio sistema y entramos en un sistema más grande. Comenzamos a comprender lo que es importante para el desarrollo de la humanidad y qué actividades no nos llevan adelante. Aprendemos a ser más conscientes de las necesidades de los demás. Mientras servimos, nos olvidamos de nuestras propias necesidades. Las personas que sirven desinteresadamente son valiosas para la naturaleza. Por lo tanto, la naturaleza se encarga de que otros comiencen a ocuparse de nuestras necesidades.

El servicio desinteresado nos lleva del movimiento cíclico al movimiento en espiral. La espiral también es circular, pero se mueve con cada vuelta. Crecemos año tras año en nuestra conciencia. Entonces somos capaces de adquirir cada vez más conocimientos y manifestarlos en nuestro pensamiento, nuestras palabras y nuestras acciones. Esta es la segunda ley, la ley de la atracción y la repulsión. Significa moverse hacia arriba o hacia abajo. Moverse hacia arriba significa alcanzar otro nivel superior de existencia.

En el camino en espiral, la ley de la atracción actúa hacia lo más alto. Las oraciones y las enseñanzas nos ayudan a elevarnos, pero pueden convertirse en una actividad circular monótona si no sabemos cómo aplicarlas. Se necesita una aplicación práctica. Sin aplicaciones prácticas, las oraciones y las enseñanzas no nos satisfacen.

El camino cíclico y el camino en espiral están regidos por la ley de la síntesis. Síntesis significa reconocer que ELLO está más allá de todas las ideas. Es la conciencia de fondo de la que surge todo. Cuando la percibimos, alcanzamos la síntesis. Todo el libro «Un tratado sobre el fuego cósmico», de Alice A. Bailey, es una explicación de las leyes de la economía, la atracción y la repulsión, y la síntesis. En el camino del yoga de la síntesis, se nos anima a examinar diariamente cuántas veces hemos visto ELLO en otras personas.

Ver ELLO en todo significa anclarse en ELLO. Esto nos saca del ciclo de causa y efecto.

Chakras y Lotos

La rueda existe en los siete planos de la creación con diferentes grados de materia, vibración y luz, por lo que hay siete ruedas. Estas siete ruedas también existen en nosotros como los siete chakras. Un chakra realiza un movimiento circular que provoca una limitación, en la que siempre estamos ocupados con los mismos pensamientos, la misma rutina.

A través del proceso de construcción del Antahkarana pueden surgir nuevos centros que provocan las secreciones correspondientes. De los chakras nacen los lotos. El chakra del corazón se diferencia del loto del corazón. El señor del chakra de doce pétalos del centro del corazón se llama Vasudeva, que se sacrifica para habitar en el zodíaco de los doce signos solares. El señor del loto de ocho pétalos es Narayana, que preside todos los procesos involutivos y evolutivos de la creación. Incluso el Sahasrara tiene su centro superior, el Sahasradala Padma, el loto de mil pétalos. Los nuevos centros se desarrollan a través del proceso de construcción del Antahkarana y conducen a nuestra liberación.

Sudharshana

En la simbología puránica, Vishnu, el Señor de la Penetración, lleva en la yema del dedo de su mano derecha la rueda giratoria del tiempo, que manifiesta la LEY. La Ley se manifiesta para brillar a través de cada unidad de la creación en la objetividad. La rueda gira alrededor del dedo imperiosamente levantado del Señor. Es su arma, que destruye los obstáculos de la creación y protege a sus seguidores. Se le llama la rueda de la luz o también la buena visión («Sudarshana»), ya que, de todos los patrones geométricos, el círculo es la figura de la perfección. El círculo tiene un principio y un fin, ya que, junto con el punto en el centro, surge del fondo de la eternidad y se funde en él.

Cuando se nos concede la rueda del tiempo, obtenemos el conocimiento del tiempo y tenemos una buena visión. La visión de las cosas que están por venir y que también vendrán; la visión de las cosas que han sucedido, así como la visión de lo que tenemos que hacer ahora. En este caso, podemos ver claramente quiénes somos y qué nos rodea. Quien tiene este conocimiento del tiempo puede experimentar el yo.

Fuentes utilizadas: K.P. Kumar: Curación E spiritual. Diversas notas de seminarios. E. Krishnamacharya: Astrología Espiritual. The World Teacher Trust / Ediciones Dhanishtha España (www.edicionesdhanishtha.com).