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Presentación
del Libro por K. Parvathi Kumar
Capítulo. 2: El Hombre Séptuple (Extracto) Todos
conocemos la existencia física. Muchos conocen también la existencia emocional
cuando se exaltan, se irritan, se asustan, o cuando están apenados o sienten
alegría. Cuando se encuentran en uno de esos estados, solemos decir que son
emocionales. Todos nosotros tenemos emociones y cuando somos emocionales,
estamos trabajando con el cuerpo emocional. También conocemos nuestra existencia
mental. Siempre que estamos pensando significa que estamos en el cuerpo del
pensamiento o de la mente. Todos
los seres humanos comunes conocen estos tres estados de existencia. Si nos
conocemos a nosotros mismos como entidades pensantes, de deseo y de acción,
significa que estamos trabajando con nuestros cuerpos mental, emocional (o de
deseo) y físico respectivamente. Los grandes pensadores son personas que
piensan, los intelectuales son también pensadores. Todos son pensadores, desde
los intelectuales hasta el hombre común. La diferencia esta en su manera de
pensar. Hay
unos pocos seres humanos que también actúan con el cuerpo de Sabiduría y que más
que intelectuales son intuitivos. Esto quiere decir que trabajan con un
entendimiento superior. Trabajan con Sabiduría y siguen la Sabiduría de la
Naturaleza. Por ejemplo los científicos que contribuyeron al bienestar de
nuestra sociedad, son intuitivos. Así también hay otros como Platón, Sócrates y
Pitágoras que fueron seres intuitivos que mediante su intuición contribuyeron al
bienestar de la humanidad. Todas las naciones tienen seres intuitivos que
contribuyen mediante su pensamiento al bienestar de la sociedad y su
contribución guía a la sociedad durante grandes ciclos de tiempo, al contrario
de lo que ocurre con la contribución de los intelectuales. Los pensadores mas
influyentes de la sociedad influencian a la sociedad durante unos períodos más
cortos de tiempo. Su pensamiento muere pronto porque le falta coordinación con
la Naturaleza. Algunos pensamientos viven poco tiempo, otros viven mucho tiempo,
pero otros viven eternamente. Esta ultima categoría per-tenece a quienes actúan
desde el cuerpo de Sabiduría o Buddhi. La Sabiduría de Platón, Pitágoras y
Sócrates, por ejemplo, ha sobrevivido al paso del tiempo en Occidente. Lo mismo
ocurrió también con Valmiki y Veda Vyasa en Oriente, así como con Hermes en el
Oriente Medio. Hemos
de aprender a actuar con el cuerpo de Sabiduría o Buddhi, que es nuestro cuarto
cuerpo. El hombre actual usa frecuentemente sólo los tres cuerpos inferiores al
cuerpo Búddhico, es decir: el cuerpo físico, el cuerpo de los deseos y el cuerpo
del pensamiento. El ser humano no puede obtener una felicidad suficiente con
estos tres cuerpos, aunque sean también cuerpos muy importantes. Utilizar el
cuerpo Búddhico le hace al hombre muy feliz. El
ser humano es aún más feliz cuando aprende también a hacer uso de su cuerpo de
Amor. Este cuerpo es utilizado por muy pocos seres de la humanidad. Krishna,
Buddha y Cristo lo usaron. Todos los grandes Maestros de Sabiduráa lo utilizan.
Cuando el ser humano utiliza este cuerpo suyo experimenta una gran bendición y
reparte esa bendición y felicidad a todos aquellos que viven a su alrededor. Las
anécdotas de la vida de Krishna, Buddha y Cristo demuestran lo muy felices que
eran y lo felices que sabían hacer a los demás. Hay millones de seres humanos en
este Planeta que siguen estando inspirados por sus obras y sus enseñanzas hasta
el día de hoy. Cuando aprendamos a hacer uso del cuerpo del Amor, podremos
también trabajar como ellos. ¿Acaso no es esto fantástico?, ¿acaso no merece la
pena intentarlo en nuestra vida? Hemos
de aprender a comprender cuántos buenos principios tenemos. Una vez que hemos
comprendido nuestro potencial, hemos de practicar las técnicas que estimulan el
funcionamiento del potencial de esos principios. Esto precisa, por lo tanto, de
aprendizaje, comprensión y práctica. No tenemos por qué esperar a practicar
hasta que no lo entendamos todo. Podemos practicar directamente lo que ya hemos
aprendido y comprendido. La persona que no practica lo que ha aprendido es
perezosa. La experiencia de la felicidad es una cosa lejana para ese tipo de
personas. Así pues, practiquemos y aprendamos y también aprendamos y
practiquemos. Nuestro campo de aprendizaje y práctica comprende el entendimiento
de nosotros mismos y de nuestros cuerpos, así como la práctica de técnicas que
nos ayuden a que haya un funcionamiento adecuado a través de todos nuestros
cuerpos. Si usted desea adquirir éste o cualquier otro libro de la World Teacher Trust, diríjase por favor a una librería o a los Direcciones indicadas.
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