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Presentación
del Libro por K. Parvathi Kumar
Capitulo
1: Júpiter, La Expansión APRENDIENDO A OBEDECER LA LEY
Con Saturno hemos aprendido el cómo
es y cómo detiene, que cuando estamos en el proceso de devenir caemos en las
limitaciones. Una vez que estamos en el entrenamiento saturniano, somos capaces
de ver nuestras propias limitaciones. Podemos intentar superarlas, trabajar con
ellas para intentar salir de ellas. Lo primero es reconocer nuestras
limitaciones, después aceptarlas y luego intentar rectificarlas. Lo primero es
reconocerlas. El reconocimiento es fácil. Todos reconocemos que a veces
hablamos irresponsablemente, pero es dificil aceptarlo por completo. La
rectificación es aún más dificil. Por consiguiente, el reconocimiento, la
aceptación y la rectificación de las limitaciones es el trabajo saturniano, el
trabajo inicial en el Discipulado. Saturno es el planeta de la
limitación y Júpiter es el planeta de la expansión. Estamos hablando del
principio de Saturno y del principio de Júpiter, ya que los planetas son sólo
los cuerpos a través de los cuales se transmiten los principios. Cuando aceptamos nuestras
limitaciones e intentamos rectificarlas, poco a poco se amplían los límites y
se produce la expansión. Cuando aceptamos el aspecto saturniano,
automáticamente se ponen en funcionamiento también los aspectos jupiterianos.
La expansión sólo es posible cuando aceptamos nuestras limitaciones y
trabajamos para rectificarlas. Desde el momento en que las aceptamos,
intentamos trabajar con ellas y superarlas. La superación es un aspecto de
Júpiter, porque el principio de Júpiter es expansion e impregnacion. Pero no podemos trabajar con Júpiter
a menos que no hayamos trabajado antes con Saturno. Por eso el Maestro CVV
propone, para comenzar, un entrenamiento saturniano. Todos nosotros queremos
muchas cosas agradables, pero tenemos que trabajar con nosotros mismos para
adquirir la necesaria alquimia para merecer lo que deseamos. Tenemos que
limpiar por completo nuestra casa antes de introducir en ella cosas nuevas.
Tenemos que limpiar bien la vajilla de la noche anterior antes de poder
preparar el desayuno de la mañana siguiente. Nosotros no queremos limpiar lo que
hay de impuro en nosotros y sin embargo queremos recibir muchísimas cosas
puras. Las cosas puras sólo las podemos recibir cuando haya un proceso de
expulsión de las cosas impuras de nosotros. De ahí que el entrenamiento
espiritual comience con el principio de Saturno. Aquellos que no trabajen con
este principio no pueden dar el paso siguiente. Pueden creer por espejismo que
están dándolo, pero se quedan simplemente donde están. Una persona que no es sistemática,
primero tiene que desarrollar un sistema mediante el trabajo con Saturno. Al hablar de Saturno vimos que
Júpiter da la Ley y Saturno la administra. Júpiter es el legislador y Saturno
es el policía que hace que se cumpla. Cuando aprendemos a obedecer la Ley
estamos en una mayor sintonía con el principio de Júpiter. Este es el aspecto
primero y fundamental a tener en cuenta. Cuando estudiamos algo acerca de los
planetas, hay gente que comienza a leer la carta astral con Júpiter, porque
Júpiter es un planeta positivo y beneficioso. Pero Saturno es un planeta más
beneficioso, pues realiza el trabajo desagradable y lo primero que hace es
despejar las cosas. Deberíamos hacer un inventarlo antes de entrar en la
verdadera práctica espiritual. Hemos de ver qué contiene nuestro inventario,
cuánto contenido es útil y cuánto es inútil para reorganizarlo según su
utilidad. En el punto de reorganización es Júpiter el que trabaja para
nosotros, pero si no nos gusta este tipo de reorganización interna entonces Júpiter
no actúa, ya que Saturno no le da la luz verde. Primero nos tiene que dar el
visto bueno Saturno. Cuando aterrizamos en un aeropuerto internacional no se
nos permite pasar la aduana a menos que hayamos pasado el control de
pasaportes. Primero tenemos que pasar por el control de pasaportes, luego por
la aduana y sólo entonces se nos permite entrar al país. Lo mismo ocurre
también en el reino interno, y el que nos permite pasar es Saturno. El siguiente paso es Júpiter, la
Sala de Sabiduría. Aprender no significa leer libros. Hay muchos que quieten
leer libros, que quieren encontrar a los Maestros, que quieren adquirir más y
más conocimientos. Eso no es aprender. Aprender es reorganizar nuestra propia
personalidad, rectificando nuestro propio ser, nuestra Propia conducta y
nuestra propia personalidad. Esto es lo que se llama la Sala de Aprendizaje. En
la Sala de Aprendizaje hay mucho que desaprender. Una vez completado este
aprendizaje, entramos en la Sala de Sabiduría. A partir de ahí, mediante la
sabiduría entraremos en el sancta sanctorum, la Sala de la Experiencia. Todos los días tenemos que ver si
hay algo que aprender, aprender a cambiar el marco, desaprendiendo o
reestructurando nuestra conducta. Con ese paso podemos entrar simultáneamente
en la sabiduría, y mediante ella obtenemos la correcta experiencia. El
conocimiento, aplicado, se convierte en sabiduría. Adquirimos mucho
conocimiento, pero tiene que ser aplicado en la vida diaria para que se
transforme en sabiduría. Mediante la sabiduría experimentamos la Existencia.
Esos son los tres aspectos. Eso es lo fundamental que tenemos que recordar
cuando vayamos de Saturno a Júpiter.
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