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The
World Teacher Trust
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Presentación
del Libro por Ekkirala Krishnamacharya
Capítulo
3: Enfermedades Crónicas y su Tratamiento Las
enfermedades son de dos tipos, agudas y crónicas. Algo se ha descrito sobre
enfermedades agudas. Se entienden como crónicas aquellas enfermedades que toman
un período prolongado del tiempo, las que causan muchas complicaciones en el
curso de su tratamiento y las que son difíciles de curar. Ésta es la opinión
popular sobre enfermedades crónicas. Incluso los médicos de los sistemas
populares de medicina tienen la misma opinión. Cuando enfermedades agudas como
la pulmonía y la bronquitis entran en complicaciones por haber sido tratadas
incorrectamente, toman un período largo y causan muchas complicaciones. Los
médicos están ocupados en prescribir medicinas muy fuertes y las llaman
enfermedades crónicas al cabo de algunas semanas. Incluso las medicinas que se
toman por un tiempo prolongado crean sus propias enfermedades para agregar a
las complicaciones existentes. La enfermedad aguda original se mezcla con las
complicaciones subsecuentes y no se puede observar independientemente. Todos
estos casos pueden llamarse “enfermedades crónicas falsas”. Aparte
de éstas, hay “enfermedades crónicas verdaderas” que muestran sus propias
características. Demuestran solamente dos etapas, el pródromo y el progreso. La
culminación nunca incluye una curación natural puesto que la enfermedad mata
invariablemente al paciente a menos que sea medicinado correcta y
oportunamente. Las enfermedades agudas se curan en un tiempo corto mientras que
las enfermedades crónicas verdaderas matan al paciente después de un tiempo
prolongado. El pródromo o la incubación son lentos y toman un tiempo largo.
El progreso de una enfermedad crónica es también demasiado lento como para ser
atendido adecuadamente. Los síntomas y los sufrimientos son pasivos y se
desarrollan lentamente. Nunca son violentos hasta que es demasiado tarde. La
enfermedad se desarrolla calladamente sin una manifestación llamativa. La
enfermedad existe secretamente en la constitución y hace a la persona
frecuentemente susceptible a toda clase de enfermedades agudas. Durante el
progreso, nunca ocurre una crisis suficiente para ser atendida. Hacia el final,
toman la forma de una enfermedad incurable que ataca a algunas partes del
cuerpo, produce cambios violentos en los tejidos que pueden curarse, y el
paciente llega a su fin con mucho dolor. La tuberculosis, las enfermedades del
hígado, del pulmón, las enfermedades cardíacas, las úlceras, los quistes y los
tumores internos así como las enfermedades glandulares son algunas de las
culminaciones de enfermedades crónicas verdaderas. Las enfermedades como
cáncer, hidrotórax, diabetes, carbunclos, gangrena y la parálisis son algunos
ejemplos de la culminación de cualquier enfermedad crónica. Desafortunadamente,
estas culminaciones se entienden como enfermedades independientes y se tratan
con toda la fuerza de las medicinas sin ningún resultado. Nunca curan al
paciente en esta etapa y el paciente muere. Las enfermedades crónicas verdaderas se deben entender y tratar en sus
momentos iniciales. En el principio, cuando son curables, existen como parte
del comportamiento de la persona. Nunca influyen ninguna parte u órgano del
cuerpo. Con el curso del tiempo, descienden a los tejidos físicos y
deterioran la constitución. Según el órgano atacado, el doctor incapaz lo
nombra como la enfermedad de ese órgano y se concentra en tratar ese órgano.
Tal tratamiento no puede ser más que paliativo, y los paliativos no son curas.
Con el curso del tiempo, el paliativo también resulta inútil. Los paliativos
encubren la condición verdadera del paciente, mientras que la enfermedad avanza
secretamente. Las medicinas fuertes que se usan repetidamente, producen sus
propias enfermedades y afectan otros órganos. De esta forma, la enfermedad y la
medicina llevan al paciente al sepulcro. Los nombres de las enfermedades son
multiplicados por el área afectada por la enfermedad. Así tenemos centenares de
nuevas enfermedades descubiertas cada año. Si la enfermedad funciona
silenciosamente durante un tiempo y ataca al corazón, le llaman paciente
cardiaco. Si es hígado, es un paciente hepático, y así sucesivamente. Estos
nombres se entienden como enfermedades. Así pues, oímos hablar de problemas
digestivos, intestinales, ginecológicos, uterinos, óseos, urinarios, renales, y
así sucesivamente. También oímos hablar de enfermedades mentales, del ojo, del
oído, de la nariz y de la garganta, etc. Es nuestro deber poner estos nombres a
un lado para entender las enfermedades crónicas subyacentes con un acercamiento
realmente científico. El libro nos ofrece tal acercamiento. Consecuentemente,
hay sólo tres crónicos verdaderos que resisten la observación y el
procedimiento práctico de curar. Nunca ocurren en ninguna parte del cuerpo.
Tenemos que entender su existencia con la ayuda de las particularidades del
comportamiento de un paciente y tratarlas temprano. Teniendo en cuenta que
estas enfermedades crónicas verdaderas forman parte del comportamiento, y
entendiendo que el comportamiento forma parte de la persona, se debe dirigir el
tratamiento hacia la persona y NO hacia la enfermedad. Hay que seleccionar una
medicina para rectificar el comportamiento del paciente más que para curar una
enfermedad supuesta en una cierta parte de su cuerpo. Por ejemplo, si usted
dirige su tratamiento hacia el azúcar en la orina de un paciente de diabetes,
nunca tendrá éxito. Es el paciente el que debe ser tratado y no el azúcar o la
orina. Los médicos se envuelven en una lucha diaria con la orina del paciente,
para ser vencidos al final. Para tener éxito verdadero, se necesita un
acercamiento diferente. Se deben observar las particularidades del
comportamiento del paciente: cuando está enojado, tenso, celoso, etc. Su
alimento, su sueño y su reposo deben ser observados cuidadosamente. Las
anormalidades de su comportamiento y hábitos deben anotarse y entenderse como
sus síntomas. La totalidad de los síntomas debe construirse con ellos. Debe
seleccionarse y administrarse un remedio que se asemeje a esta totalidad
de síntomas. Su enfermedad (la totalidad de sus anormalidades) será curada y
con ella desaparecerá el azúcar en la orina. Algunos ejemplos.
1. Un paciente con azúcar en la orina sufre de calor interno, de angustia, de falta de aire, de inflamación, y de sensación de sofoco. También tiene sensación de picazón en los pies y las manos. La cara y los ojos están inflamados, los pies muestran edemas, los ojos están rojos y acuosos. Los ojos arden y los párpados tienen picazón. Tiene mucha sed y se siente muy feliz con el agua fría. Ésta es la información requerida para curarlo (no el azúcar en la orina). La totalidad de sus sensaciones y comportamiento indica semejanza con el remedio Apis Mellitus que, cuando sea administrado, le curará en su totalidad, incluyendo el azúcar en la orina. Si usted desea adquirir éste o cualquier otro libro de la World Teacher Trust, diríjase por favor a una librería o a los Direcciones indicadas.
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