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The
World Teacher Trust
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Presentación
del Libro por Ekkirala Krishnamacharya
Capitulo II: Las Enseñanzas de Pitágoras Entremos a
considerar algunos ángulos de la visión de Pitágoras y de su manera tan
particular de expresar la verdad. Hoy vamos a entrar en sus enseñanzas, que
fueron esencialmente agradables y llenas de humor, y sin embargo, muy
profundas. 1. Es deber de todo estudiante espiritual hacer que antes de morir haya un necio menos en la Creación y ese necio es uno mismo. También ha de hacer que haya
un sabio mas en la Tierra, y ese sabio es también uno mismo. Aparte de eso uno puede hacer lo que quiera. Esto es lo mínimo que se puede esperar de un estudiante espiritual. 2. Quien no es dueño de su tiempo, de su mente, de sus sentidos, de sus
pensamientos e ideales, es esclavo de todas las criaturas de este mundo. Hasta que no seamos dueños de nuestro
tiempo, cualquier necio que pase por la calle podrá hacer uso de nosotros. Esto es lo que
Pitágoras quería decir con esta frase. Hay mucho que pensar sobre esta
proposición. Creo que nos llevará más de una década hasta que podamos entender
el significado completo de esta afirmación, pues todo depende de cómo
entendamos nuestro tiempo y la duración de nuestra vida. No solemos darnos
cuenta de la importancia que tiene nuestro tiempo de vida y de lo rápido que se
termina, ni entendemos que deprisa se va y como se malgasta. Pero a menos que
nos hagamos conscientes de ello, no podremos comprender ni apreciar por
completo esta afirmación. Dejamos pasar el tiempo a la ventura
y pasamos muchas tardes o noches en los bares y casinos. El jugador de cartas
se pasa las tardes, las noches y todo el fin de semana de esta manera, y ¿cuál
es el resultado...? Lo que Pitágoras quiere decir es que la sabiduría consiste
en estar contento. Toda actividad que no nos da satisfacción no es sino una
actividad mecánica. La máquina humana tiene su propio desgaste natural, y no podemos compensar el tiempo que
malgastamos, pues cuando se malgasta nuestro tiempo -sea un minuto, una hora o
un día-, no se puede recuperar para volver a hacer las cosas mejor. Sólo
podemos contar con el tiempo que nos queda y todo el tiempo que malgastamos se
ha ido para siempre. Si nos gastamos el dinero, podemos ganarlo de nuevo; si
perdemos nuestros bienes, podemos recuperarlos otra vez; si desaprovechamos una
oportunidad, podemos volver a tenerla nuevamente; pero si malgastamos el
tiempo, se malgasta la vida y no hay reloj de pulsera ni de pared que nos lo
pueda devolver. Así pues, a medida que nos vamos dando cuenta de la importancia
de la vida, iremos tomándonos más en serio esta afirmación de Pitágoras. 3.
Andar en busca de
conocimientos es correr tras de ti mismo; tu sombra corre contigo. Cuando corremos bajo el sol, nuestra sombra corre con nosotros. Si damos la
cara al sol, nuestra sombra queda a nuestra espalda y nos sigue; pero si damos
la cara a nuestra sombra, el sol queda a nuestra espalda y tenemos que seguir a
la sombra que corre delante de nosotros. Nuestra sombra es nuestro cuerpo y sus
necesidades. Esto es lo que Pitágoras enseñaba. Personalmente creo que para que
podamos entender esta enseñanza por completo hemos de emplear toda una vida. Tenemos que dedicar nuestra
mente a este pensamiento y vivir toda una vida hasta que comprendamos por
completo su trascendencia. El cuerpo esta hecho de carne y tiene sus deseos y
apetitos, el gusto por la comida y la bebida, la necesidad de descansar, de
dormir, de la sexualidad, etc. Pero más allá de estas necesidades hay deseos
que son completamente falsos. Hay, por ejemplo, necesidad de corner, pero
existe también el deseo por comer; hay necesidad de beber, pero existe también
el deseo por beber; necesidad de dormir y el deseo por dormir; necesidad de
trabajar y el deseo por hacer un trabajo que nos gusta; necesidad de relación
sexual y el deseo por el sexo. Hemos, pues, de ser capaces de saber donde está
la línea de demarcación. La necesidad es algo verdadero, el
deseo es algo completamente falso. Cuando se trata
de nuestras necesidades, estamos dando la cara al sol. El sol representa
nuestro espíritu, la luz, la fuente de nuestra iluminación, la fuente original
de iluminación en nosotros, que es el contenido del alma. El alma y el espíritu
forman la unidad de luz en nosotros. Dar la cara al sol significa vivir siendo
conscientes del alma y del espíritu. Es vivir constantemente en la Conciencia
de Dios. Cuando vivimos en esta conciencia, dice Pitágoras, estamos dando la
cara al sol; entonces nuestros deseos y nuestro cuerpo quedan detrás de
nosotros. Cuando nos identificamos con el espíritu y vivimos como alma y
espíritu, dejamos de identificarnos ya con nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es
sólo una sombra, pero puesto que la Naturaleza nos lo ha dado para que nos
sirva de vehículo, tiene algunas necesidades que tenemos la obligación de
satisfacer. Mas allá de eso ya es deseo; y si nos interesamos por ello, estaremos dando la cara
a nuestra sombra. Cuando nos dedicamos a prestar atención a nuestro cuerpo de
la mañana a la tarde, como cuando nos ocupamos de cuidar, por ejemplo, nuestro
pelo y nuestra piel con muchos perfumes y cosméticos, prestando atención leal
hasta a la más minúscula parte de nuestra piel, sacando brillo desde el más
minúsculo cabello de nuestra cabeza hasta nuestras botas, y así, desde la
cabeza hasta los pies le prestamos un servicio de 24 horas, el resultado será
que nos pasamos toda nuestra vida como sirvientes de nuestro pelo, de nuestra
piel, de nuestros vestidos y de nuestros zapatos. Esto es lo que se entiende
por correr trás nuestra sombra; en cuyo caso, el sol estará detrás de nuestra espalda. La explicación que he dado aclara
sólo a una parte de esta afirmación de Pitágoras, pero cada uno de nosotros
tiene que meditar y descubrir más cosas por si mismo. 4. Que sea mediodía para todos, pues sólo cuando es mediodía no existe la sombra ni detrás
ni delante de nosotros. Pitágoras dice: "Que sea mediodía para nosotros", y luego explica lo que quiere decir rnediodía. Cuando el sol está situado justo por encima de nuestra cabeza es lo que se
llama el puesto de iniciación. El lo llamó técnicamente la hora de las Doce Superiores. Pitágoras tenía dos términos
particulares que eran: las Doce Superiores y las
Doce Inferiores. Es decir que cuando estamos de pie y
el sol se encuentra situado por encima de nuestra cabeza, son las Doce Superiores o el mediodía, y cuando el sol se
encuentra situado por debajo de nuestros pies, son las Doce Inferiores o la hora cero. Hay además otros dos puntos: el Este
por donde sale el sol y el Oeste, por donde se pone. Norte, Sur, Este y Oeste
son los cuatro puntos cardinales del día. Sólo podemos evitar la sombra, incluso
durante las Doce Superiores, si permanecemos erguidos. Es decir, que a menos que permanezcamos erguidos
mental y moralmente, la sombra aparece. Eso es los que se llama una vida de
rectitud, que Pitágoras llamó los Verticales. Una manera llana y directa de ser que
consiste en pensar, hablar y obrar llana y directamente es lo que se entiende
por los Verticales. Por ejemplo, cuando alguien nos gusta hemos de
decírselo a la cara, y cuando alguien no nos gusta también hemos de decírselo a
la cara, pero no hemos de ir a decírselo a nadie más. En lugar de decírselo a
otra persona, hemos de decirlo directamente a la persona interesada. Si
hablamos negativamente de una persona a sus espaldas, eso no es una manera de
ser llana y directa o manera de vivir vertical. Los Verticales representan las
virtudes y la disciplina individuales de una persona. Pitágoras definió también los Horizontales,
que representan nuestras virtudes colectivas
o sociales; es decir, nuestro comportamiento social hacia la sociedad. Por
ejemplo: la compasión, el amor y la tolerancia son virtudes sociales u horizontales
necesarias para relacionarnos con la
sociedad. Pitágoras llamó a los Verticales, la plomada y a los Horizontales, el nivel. Los masones de la Francomasonería llaman también a
estos instrumentos las herramientas, si bien ellos los utilizan solo como símbolos verbales una vez al mes
durante una hora en sus logias. Pero hasta que no se practique lo vertical de
la plomada y la horizontal del nivel en la vida diaria, uno no puede llamarse
masón o constructor. La práctica
verbal de los símbolos sin ponerlos en práctica en nuestra vida es una farsa.
Los que practican estos símbolos en su vida son los verdaderos constructores de
la sociedad que no se atribuyen nada como suyo propio. Cuando Pitágoras llamó a
la plomada y al nivel las Herramientas de la Masonería, se refería a los masones operativos y no a los
especulativos. En la Francomasonería presumimos de ser masones especulativos en
vez de masones operativos, pero hasta que no seamos masones operativos y
pongamos estas virtudes en práctica en nuestra vida de cada día, seguiremos
siendo tan inútiles como el polvo. Aunque seamos miembros desde hace muchos
años de una sociedad ritualista, si observamos los rituales sólo dentro de la
sala de rituales pero no en la vida, entonces somos sólo masones especulativos,
absolutamente inútiles, ya que no estamos construyendo ningún templo en el
plano físico. Si usted desea adquirir éste o cualquier otro libro de la World Teacher Trust, diríjase por favor a una librería o a los Direcciones indicadas.
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